AQUÍ Y AHORA



Recomendar este
Sitio Web
Tu Nombre:
Tu E-mail:
Nombre de su Amigo:  
Email de su amigo:  


ME CONECTO, LUEGO EXISTO

Rigoberto Lanz

De brechas, paradojas e incongruencias está poblado el mundo en que vivimos. Ninguna tan desquiciante como el sinsentido de  una explosiva realidad colmada de todas las miserias al lado del más espectacular recurso tecnológico para dejar atrás todas las carencias. Es precisamente esta tensión mayor la que moviliza hoy en todos lados los debates más prometedores sobre la idea misma de “desarrollo tecnológico”. ¿Cuál equipamiento tecnológico para cuál modelo de sociedad? No todo lo que es técnicamente posible es éticamente deseable. Los desarrollos tecnológicos no son “neutros”, ellos obedecen a patrones culturales, a estilos de vida, a unos ciertos patrimonios de saberes, a intereses brutalmente tangibles en el terreno económico y político.


     En el seno de esta tormenta de innovación y desarrollo en la que los procesos andan a una enorme velocidad y el pensamiento que quiere explicarlos marcha a paso de morrocoy, nos topamos con el ámbito singular de la revolución micro-electrónica que constituye justamente el más potente acelerador de todos los demás procesos técnicos en los que se encuentra hoy la humanidad comprometida: sea en los nichos del desarrollo ecológicamente sustentable, sea en la economía salvaje donde la consigna es “todo vale”. La virtualización de la realidad es un invasivo proceso que traspasa de lejos la cuestión propiamente técnica. Que la realidad se desmaterializa significa que marchamos en mundos paralelos en los que están conviviendo dos culturas, dos sensibilidades, dos maneras de ver, dos equipamientos, dos formas de encarar los procesos prácticos de la vida cotidiana. Esta dualidad permanecerá por mucho tiempo como superposición, como solapamiento (es el mismo fenómeno de deslumbramiento  que ha vivido la gente cuando de repente habló por teléfono,  se montó en un avión o escribió en una máquina).


     En el mundo del trabajo (mundo que para muchos teóricos toca a su fin) esta virtualización plantea ya desafíos enormes. El “teletrabajo” es apenas una punta de un fenómeno que se desarrolla aceleradamente replanteando drásticamente los sistemas organizativos, las relaciones entre la gente, los ambientes laborales y, sobre manera, los equipamientos educativos que son requeridos para los desempeños en esta “sociedad del conocimiento”.


     Mientras la reflexión se toma su tiempo para entender lo que está ocurriendo, en la vida diaria se aceleran las experiencias de la gente en relación con los “usos” tecnológicos de la informática. Al comienzo todo parece una “continuidad” con las plataformas técnicas anteriores. El computador en una oficina ha sido por muchos años una máquina de escribir algo más versátil. Una revolución cultural de largo aliento es asimilada lentamente como algo “natural”: trivializando su impacto, minimizando sus costos humanos de adaptación, mezclando prácticas de todo orden para sobrevivir a una lógica darwinista que terminará por “desincorporar” a los “menos aptos”. Mientras tanto, las personas corren a re-alfabetizarse, los equipamientos están en las vitrinas como objetos comunes y corrientes. Los lenguajes técnicos se popularizan y las redes empiezan a ser dispositivos comunes de la vida de los jóvenes, de los profesionales, de diversas capas de trabajadores, de la gente sencilla. Esta “revolución silenciosa” es tal vez el fenómeno más trascendente que esté ocurriendo en las sombras de un mundo saturado de banalidad y atormentado por las lacras de la violencia, la miseria y la exclusión.


     En la lógica de una mundialización solidaria (contraria a la globalización salvaje) hay que contar muy activamente con las plataformas tecnológicas que la revolución micro-electrónica ha introducido en todos los sistemas de producción, circulación y consumo del mundo de hoy. Los potenciales allí portados son inmensos. Las respuestas a numerosos atascos de esta civilización pasan por desarrollos tecnológicos de esta envergadura. Para estar en condiciones de una reapropiación crítica de estos saberes hay deslastrarse de prejuicios y desmantelar formatos en todos los terrenos, sobre manera, en el campo de la educación.


     Está claro que las tecnologías de la información y la comunicación se insertan perversamente en las brechas de desigualdad y exclusión que caracterizan dramáticamente al mundo de hoy (la mitad de la humanidad nunca ha visto de cerca un teléfono). Pero también es cierto que nadie estará “esperando” a que esta injusticia se colme para “después” iniciar el camino de una mundialización tecnológica adaptada a cada realidad, congruente con la naturaleza cultural de cada pueblo, coherente con los modelos de desarrollo que cada comunidad adopta libremente. Aquí y ahora es preciso colocarse al frente de esos procesos. Ello quiere decir que no podemos conformarnos con ser meros consumidores o simples adaptadores de lógicas, sistemas y modelos de los que ignoramos sus fundamentos.


      Para el trabajo intelectual de estos días está demasiado claro que las redes y sus implicaciones son un poderoso resorte que se hizo parte constitutiva de los modos de producción de conocimiento. Allí no hay opciones. Usted no está en condiciones de elegir. La regla es muy sencilla: o se conecta o no existe.

 

 




COMENTE ACERCA DE NUESTRO PUBLIREPORTAJE.
Escriba su Nombre y Apellido: 
Escriba su Email: 
COMENTARIO:
 

Si este artículo es de tu interés, por favor atiende esta solicitud:

Estamos convencidos que la información en la red es un bien común, por eso nos da mucho gusto poder compartir este esfuerzo de producción escrita contigo. Si deseas copiar, editar, imprimir, grabar por cualquier medio este artículo tienes nuestra autorización, solo te solicitamos que:

1. Incluyas el nombre del autor y la nota Copyright © 2005 por misionpsique.com

2. Por favor copia el texto íntegro, sin ningún tipo de modificación

3. Nos mantengas informado del medio donde lo vas a utilizar y los fines para lo que se usará. Nos gustaría mucho vernos recorriendo el mundo y colaborando con el crecimiento y bienestar del ser humano. Esta es parte de nuestra contribución.

4. Cuando su uso sea para la World Wide Web , es muy importante para nosotros que cites nuestro Web Site y en lo posible mantengas un hipervínculo con nuestra dirección electrónica.

¡Muchas Gracias!

 



PROXIMO EVENTO

 

Comuníquese con nosotros a través de nuestro Telfax: +58-0241-8234772, Cel: +58-0414 422 41 99 / +58-0414 422 43 71
Todos los Derechos Reservados. Copyright © Mision Psique '2005-2007 / Politicas de Uso.
Diseñado por: Webglobal